Fiar (vender y cobrar después) es una práctica común en tiendas de barrio: fideliza clientes y vende más. Pero si no se controla, el fiado se convierte en un hueco: plata que nunca vuelve. Con orden, se puede fiar sin riesgo excesivo.
Define reglas claras
- A quién fías: solo clientes que conoces y que compran con frecuencia.
- Cuánto: un tope por cliente, por ejemplo equivalente a una semana de sus compras habituales.
- Cuándo pagan: una fecha concreta (el día de pago del trabajo, cada viernes).
- Qué pasa si no pagan: no se fía más hasta ponerse al día.
Regístralo siempre
Cada fiado debe quedar anotado con fecha, nombre, qué se llevó y cuánto. El cuaderno es útil, pero una app te muestra el total que te deben y quién tiene la deuda más vieja, sin sumar a mano.
Revisa la lista cada semana
Ordena a los clientes por antigüedad de la deuda. Cobra primero lo más antiguo. Con un mensaje amable de recordatorio el día de pago, muchos clientes pagan sin problema.
Pon el fiado en tus números
El fiado es dinero que ya vendiste pero todavía no cobraste. No lo cuentes como caja. Cuando calculas tu ganancia, el fiado cuenta como venta, pero no como dinero disponible para pagar a tus proveedores. Mira [ganancia y dinero en caja](/blog/diferencia-entre-ganancia-y-dinero-en-caja).
Cuida tu capital
Si fías demasiado, te quedas sin efectivo para reponer mercadería. Una señal de alerta: pides prestado a un proveedor para financiar el fiado a tus clientes. Reduce el tope o exige abonos.
Alternativas al fiado completo
- Pedir un abono inicial.
- Fiar solo productos de consumo básico.
- Ofrecer un pequeño descuento por pago inmediato.
Con Conectari
En Conectari cada cliente guarda sus compras y lo que debe, y ves el total por cobrar en un solo lugar. Más sobre cobros en [cómo cobrar a clientes que no pagan](/blog/como-cobrar-a-clientes-que-no-pagan).